Carnaval Tableño

Como ya es costumbre todos los años, la ciudad de Las Tablas se viste de gala y con ella el pueblo tableño se prepara para desbordarse una vez más en alegría, lujo y folclore, invitando a nacionales y extranjeros a participar a la gran fiesta de la panameñidad. El carnaval tableño se enorgullece en ser el más tradicional del país y al remontarnos al origen de esta festividad, tenemos que destacar que aquel pleito religioso del pueblo por escoger entre el culto a la Cruz de mayo y la milagrosa Santa Librada da la pauta a la pugna que hoy por hoy es la médula de esta tradición.

Tierra rica en folclore conserva el carnaval como aporte cultural para futuras generaciones, manteniendo vivas nuestras raíces y envolviéndonos en un aire de orgullo por nuestras costumbres. Muchos elementos se hacen necesarios para perpetuar esta rivalidad, destacándose entre ellos la tuna que con el transcurso del tiempo ha sufrido cambios que la época exige.

Los dos bandos que iniciaron la pugna religiosa aún existen y se llamaron: Calle Arriba y Calle Abajo debido a la topografía del lugar. Cada bando estaba formado por un grupo de gente que alegremente iban por la calle cantando y bailando al son de la música, por lo cual se le llamó Tuna. Se cree que fue en Las Tablas donde se originó la rivalidad de las tunas. Los primeros carnavales con tunas se celebraron en Las Tablas en 1799 y se acostumbraba a reunir a las personas de cada bando en una residencia donde formaban un tamborito ensayando las tonadas para luego salir en una tuna por las calles del pueblo. Las rivales se encontraban frente a frente en la Plaza y se echaban "puyas" sobre cualquier incidente sucedido al bando contrario. Cabe destacar que en aquel entonces lo más importante en el carnaval tableño era "tunar".

Las tunas fueron adquiriendo popularidad y para distinguirse las damas tableñas usaban sus mejores polleras y los caballeros portaban mazos de velas que obsequiaban a las señoritas como gesto de admiración, lo cual se convirtió en lenguaje de enamorados. Mientras más velas recibía una dama, más admirada era. Las velas eran agrupadas en mazos de 8 a 10, atadas con cintas de colores y envueltas en la parte inferior por un pañuelo de seda para poder sostenerlo. Y así muy elegantemente, las damas bailaban en la tuna con sus mazos de vela encendidas mientras los caballeros rociaban perfumes a su paso. En aquella época se usaba Pompeya, Agua de Cananga y Agua de Florida. Era un honor lanzar estas esencias y un orgullo para las empolleradas el recibirlas, pero para el pueblo era una distinción ya que quedaban calles y parques impregnados de sutiles aromas.

En la tuna tradicional lleva la voz la cantalante acompañada de un tambor repicador, una caja y un tambor pujador. La cantalante entona versos y la acompaña un coro de voces repitiendo un estribillo. La tuna contemporánea es seguida por una gran multitud de personas y por esa razón desde 1956 fue reemplazada la cantalante por la murga ya que no se escuchaba la voz de la dama y era casi imposible que el coro escuchara para contestar.

Lo que verdaderamente le da el toque de rivalidad al carnaval tableño se escribían o coplas que desde un principio se escribían con el objetivo de echar puyas a la tuna contraria. Actualmente los encargados de escribir las tonadas destacan la belleza de sus soberanas, manifiestan orgullo por su tuna y satíricamente critican al bando contrario. Lamentablemente la música foránea como el "reggae" y el "merengue" están reemplazando en la actualidad la música de las coplas, la cual en un principio era intachablemente folclórica.